GOYA Y SU ENFERMEDAD

         Don Francisco de Goya y Lucientes, nuestro admirado pintor, se quedó sordo por una enfermedad que pudo ser autoinmune, o eso han dicho en una conferencia de Clinicopatología Histórica. La conferencia e investigación corrió a cargo de la Dra. Ronna Hertzano, es cirujana otorrinolaringóloga científica y profesora asociada en Baltimore, Universidad de Maryland.

         No me interesa aquí relatar la obra y milagros de don Francisco, bonita, extensa y admirable es poco; más bien el trabajo que realizaba, cómo lo realizaba y dónde lo realizaba. Quiero ir un poco al transfondo de la enfermedad que relata la doctora Hertzano, discutir su diagnóstico tal como hice con el insigne Siegmund Freud en su momento y su caso de Sensibilidad Química Múltiple: La Historia de una injusticia. El histerismo o ¿Sensibilidad Química Multiple y Fatiga Crónica? HABLA SIEGMUND FREUD DE SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE Y FATIGA CRÓNICA EN 1892, (1).

         Aquí voy a arrimar el ascua a mi sardina, poco a poco. Los que tenéis alguna de estas enfermedades del Sistema Central: Sensibilidad Química Múltiple, Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia, incluso Electrohipersensibilidad, con encefalopatía asociada o no, iréis viendo reflejado vuestro estado en este Síndrome muy raro de Susac.

         La doctora Hertzano achaca la sordera de Goya al síndrome de Susac, una enfermedad muy rara que hoy afecta a unas 200 personas diagnosticadas y 100 casos publicados en el mundo. También veremos que no es un diagnóstico fácil. Primero quiero exponer en qué consiste este síndrome que debe su nombre al médico que lo describió en 1979, ayer como quien dice.

         Esta enfermedad se describe como una tríada: fuertes cefaleas, déficit visual y también de audición, aunque realmente esto es una encefalopatía, retinopatía y sodera asociadas a microanginas de capilares del tejido cerebral, un 40%, arteriolas retinianas y cloqueares. El síndrome en sí no describe que tengas que tener las tres simultáneamente, es suficiente con una y se presentan las restantes con el paso de los años. Si el síndrome no se cuida puede causar severos transtornos con pérdida de visión, audición y alteraciones neurológicas.

         Como en nuestras enfermedades, reconocidas o no, el diagnóstico no es fácil, por lo que alguna  ni siquiera existe como enfermedad. Se escapa a la ciencia tanto en pruebas clínicas, visuales y radiológicas. Los microinfartos son tan pequeños que no se detectan en una Resonancia Magnética Nuclear, incluso el fondo del ojo, oftalmológicamente, puede considerarse normal.

         La sintomatología, lo que más nos interesa, son cefaleas severas con carácter migrañoso, transtornos cognitivos con pérdida de memoria, como nuestra temida Fibroniebla, ataxias, discinesias y transtornos psiquiátricos. Se asocia o confunde con: esclerosis múltiple, migraña, lupus eritematoso, vasculitis,  enfermedad de Behçet, sarcoidosis, procesos neoplásicos, borreliosis, tuberculosis, viriasis, encefalitis, enfermedad de Menière o esquizofrenia, (2 y 3).

         El síndrome de Susac es estrictamente clínico y no hay ningún marcador específico. La patogenia es desconocida y la eficacia del tratamiento incierta. ¿Alguno de vosotros sabe de esto? ir de médico en médico sin diagnóstico y acabar en psiquiatría al cabo de los años. Me estoy preguntando si es la misma enfermedad o, quizás, es parte y antecesora de algunas de las nuestras ¿Es una pequeña manifestación que aumenta con el paso del tiempo? quizás empiece así nuestra clínica, desde luego a mí me han mirado los ojos muchas veces a lo largo de estos años y no han encontrado nada, también tengo pérdida auditiva y en cuanto al cerebro tengo un deterioro cognitivo. No estoy diagnosticado del síndrome de Susac ¿lo conoce alguien? Pero sí de Sensibilidad  Química Múltiple y Fatiga Crónica, enfermedades que no existen.

         Una vez establecido el paralelismo vuelvo a don Francisco de Goya y Lucientes, a su vida y al proceso que lo llevó a una sordera total. La enfermedad se describe como severa y tuvo que vivir en la cama durante meses ya que apenas podía caminar (Fatiga, Fibromialgia), padeció grandes dolores de cabeza y alucinaciones (Fibroniebla). Todo ello debería tener una explicación, lo más simple es decir que tuvo una intoxicación por plomo debido a los óleos, demasiado sencillo ¿La sífilis? no cuadra, muere con 82 años. También hay que recordar que trabajaba con disolventes, seguramente con esencia de trementina proveniente de Canarias, la de mayor calidad conocida en aquel tiempo. Ya hay sentencia a favor de una restauradora del Museo del Prado por Sensibilidad Química Múltiple, casualidad.

         Don Francisco vivía en la calle del Desengaño Nº 1 y, en la misma casa, había una perfumería. Esta sería la segunda coincidencia. La perfumería y especialmente la peluquería es otra de las profesiones que aporta enfermas a nuestros grupos.

         Otro de sus trabajos, fue el “aguafuerte” realizado con ácido nítrico rebajado sobre metales, hierro, cobre o zinc, cierto que muchas obras son posteriores a su enfermedad, aunque no podemos descartar que antes aprendiera la técnica y la practicara ¿quizás en su viaje a Sevilla aquel año de 1793? En esa técnica se desprende amoniaco que es nuestra tercera coincidencia.

         Finalmente tuvo otro trabajo en la Real Fábrica de Tapices a lo largo de unos doce años y que la enfermedad le apartó de la dirección. Entender lo que son los tapices es entrar de nuevo en nuestras enfermedades: pinturas, disolventes, polvo, grandes almacenes mal ventilados: humedad y hongos. Es una cuarta y buena casualidad para acabar desencadenando cualquiera de nuestras enfermedades.

         Me llama la atención que fuera en su viaje a Sevilla cuando se desencadena la enfermedad con virulencia ¿Un largo viaje a Sevilla a ver a doña Cayetana? Quizás con estrés. El Duque de Alba no le puede recibir, puede que ya esté lo suficientemente enfermo y se trunca sus expectativas de ver a su amada en (Mi infancia son recuerdos de) un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; sí, don Antonio Machado también estuvo allí, pero era otra doña Cayetana. Parece que no fue el caso, al menos esta vez.

         Goya sale de Madrid enfermo en enero de 1793, no en octubre del 92 como se señala incorrectamente por algunos historiadores y repetido en algunos artículos publicados estos días. Goya, como empleado real, solicita permiso de dos meses como es preceptivo, para ver a otros pintores y conocidos suyos con importantes colecciones pictóricas.

«Permanece dos meses en la cama luego [poco después del 14 de octubre de 1792], con “dolores cólicos”, y después pide licencia al rey para ir a Andalucía a restablecerse. Desgraciadamente el viaje desencadenó un segundo ataque, al parecer apoplético [sic]. Salió de Madrid en el mes de enero de 1793, y la recaída le cogió en Sevilla. Desde allí se le llevó a Cádiz a la casa de su amigo Sebastián Martínez.» (4)

         Tenemos por tanto que Goya ya estaba enfermo dos meses antes del viaje a Sevilla y, allí mismo, tiene otra recaída que lo traslada a Cádiz, otros dos meses con colitis ¿Las mismas que tenemos nosotros? Nunca lo sabremos, una verdadera lástima. Posteriormente sus problemas de salud continúan en Madrid y, en 1976, decide la vuelta a Andalucía por un periodo que se prologará durante un año y testimonio de ello son las firmas de su mujer, Josefa Bayeu, en las nóminas cuatrimestrales recogidas en el Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 3-238, fol. 29v. Curiosamente, para evitar habladurías y está documentado, os diré que la Duquesa de Alba estaba en Madrid.

         Es posible que don Francisco recuperara la salud con una buena dieta e irse a vivir al campo, a la Quinta del Sordo, pero nadie le quita que su carácter se agrió y se volvió taciturno, algo que nos ocurre a muchos, que se lo pregunten a Beethoven,  estas enfermedades van minando.

         Ludwig van Beethoven fue otro genio enfermo y sordo que, sin embargo no le impidió componer, todo lo contrario. Aparentemente a los 20 años empieza a utilizar lentes por miopía, he dicho solo aparentemente. Entre 1790 y 1795, justo al tiempo que Goya, aparecen los primeros síntomas de una enfermedad intestinal, colitis, diarreas frecuentes, cefaleas y fiebre alternados con periodos de “constipación intestinal”. Para los que no conocéis el término, Constipación: consiste en la falta de movimiento regular de los intestinos, lo que produce una defecación infrecuente o con esfuerzo, generalmente de heces escasas y duras.

         Yo esto lo he oído más veces, especialmente la alternancia entre lo uno y lo otro, indiscriminadamente y sin venir a cuento. Por esta etiología se suelen sumar puntos a la SQM, SFC y Fibromialgia. Qué curioso y qué fantásticas casualidades, tengo las mismas enfermedades que Goya y Beethoven, lástima no tener su talento y ser mejor tratado por la medicina. Parece que la composición de las sonatas 7ª y 8ª son una rebeldía contra su sordera que va progresando. Curiosamente no es simétrica ¿Síndrome de Susac o Sensibilidad Química Múltiple? Me apunto a lo segundo.

         Por si tenéis dudas continúo mi relato. Escribe a sus hermanos y copio: Testamento de Heiligenstadt, carta que escribió a sus hermanos Karl y Johann en 1802, les relata sus sufrimientos de seis años de sordera progresiva, atendido por médicos, calificados por él como incompetentes, y que solo la virtud y el arte lo sostienen y evitan que se suicide (5).

Su sordera se acentúa al igual que sus crisis intestinales y las cefaleas ¿migrañosas? Pregunto yo. Presentaba momentos depresivos con ideas suicidas y, vuelvo a copiar: Era irritable, irascible, combativo, dominante, casi arrogante. Sin embargo, era también comunicativo y animado con sus amigos. En este período de crisis comenzó a llevar una vida disipada, con mujeres, prostitutas y consumo excesivo de alcohol. (5)

         Me retumban los tímpanos, más bien las retinas, al leer este párrafo: Aunque entre 1815 y 1818 Beethoven disminuyó su productividad, esta baja se debió más bien a dos conflictos familiares que por el solo efecto de sus dolencias físicas. Efectivamente, el matrimonio de su hermano Johann, que se realizó contra la voluntad del compositor, y la muerte de su otro hermano Karl, quien falleció de tuberculosis, le provocaron un grave trastorno emocional, acentuando su sufrimiento físico. (5)

         Parece que no se conoce el estrés, no debe existir pues se cita por primera vez 150 años más tarde, cuando el estrés es una de las principales causas del comienzo de las enfermedades a las que me estoy refiriendo.

         Con todo esto, mi querida Dra Ronna Hertzano, no quiero criticar, desvirtuar ni menospreciar su gran labor, todo lo contrario. Sencillamente  he utilizado su trabajo para que se vean nuestras enfermedades, que existen, que son reales y que hay que investigar sobre ellas.

Conclusión: ¿y si el síndrome de Susac y la Sensibilidad Química múltiple fueran la misma enfermedad y los dos tuviéramos la razón?

         Eduardo Casasnovas Susanna, el cultivador de lechugas.

 Palma, 30 de Abril de 2017

(1) http://www.sqmcomocurarse.es/414193576

(2) Síndrome de Susac - Sociedad Canaria de Oftalmología

(3) Síndrome de Susac de presentación ocular atípica - SciELO España

(4) Gudrun Maurer. Una leyenda persistente: el viaje de Goya a Andalucía en 1793.

(5) Las Enfermedades de Beethoven - Eps Salud

 

UNA TEORÍA ATREVIDA.

EDUARDO CASASNOVAS SUSANNA.

LIBRO EN PAPEL Y DIGITAL: http://eljardindeloscuriosos.com/?a=libro&id=702&tag=una-teoria-atrevida.

LIBRO DIGITAL: http://www.casadellibro.com/ebook-una-teoria-atrevida-ebook/9788416681686/3020325

La Historia de una injusticia. El histerismo o ¿Sensibilidad Química Multiple y Fatiga Crónica?

HABLA SIEGMUND FREUD DE SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE Y FATIGA CRÓNICA EN 1892.

 

SIEGMUND FREUD HABLA DE LA FATIGA CRONICA. 

ESTAS ENFERMEDADES Y EL HISTERISMO.

         Histerismo: viene de histeria, que a su vez viene del griego y significa matriz o víscera de la pelvis, que era lo que Hipócrates decía que se movía en el cuerpo femenino hasta llegar al pecho y provocaba la histeria. El útero en pocas palabras.

         Entramos por tanto de lleno en una enfermedad femenina y que proviene de un órgano femenino al que se le achaca la culpa.

         Si este artículo te ha interesado o consideras que existen 30 millones de enfermos a los que les sería útil, envíaselo, la salud de ellos depende de ti. Gracias.

         Yo no me conformo con definiciones tan simplistas, sino que me gusta indagar un poco y confrontar opiniones de distintas gentes del ámbito en el que quiero aprender. Eso voy a hacer y os lo expongo, en este artículo a mi manera y creo que es la primera vez, que se enfoca la Fatiga Crónica y la Sensibilidad Química Múltiple desde el ángulo médico con definiciones precisas y ajustadas a la realidad actual por eminentes médicos renombrados diariamente por lo que nadie puede decir que: “Esta enfermedad no existe.” “Esta enfermedad sólo es de mujeres.” “Esta enfermedad es desconocida.” “No estáis bien de la cabeza.”

         La histeria estuvo asociada a diversos elementos durante siglos y en la Edad Media directamente al amoniaco. Es curioso que hoy en día si tuvieran que limpiar su casa igual las tildan de ¿desequilibradas? por ser suave. Intentaré rescatar algún escrito primitivo sobre ello, no sé si existe pero seguro que encuentro referencias.

         Dos médicos modernos, siglo 19, Charcot y Janet dirigieron el estudio a síntomas como: estrechamiento del campo visual, parálisis, contracturas y los trastornos viscerales.

         ¿A quién le suenan estas definiciones del siglo 19? No hacen 200 años pero ya vamos camino de ellos. Finalmente la histeria comenzaba con el agotamiento que sigue a la depresión y limitaba el campo de la conciencia.

         Fijaros como unas definiciones del histerismo pueden marcar la opinión de que las enfermas, los enfermos no tenemos enfermedades de mujeres porque lo dijo un internista, están un poco más allá que para acá y ¿es esta la base científica para definir estas enfermedades como neurológicas? O como no se conocen realmente las llamamos psicosomáticas. Ese gran saco en el que caben muchas cosas y se van sacando oportunamente según avanza la ciencia “que es una barbaridad”.

         Los síntomas histéricos son reversibles y destacan los trastornos motores, sensitivos y sensoriales.

         El histerismo se debe dar con un déficit neurológico sin patología orgánica del sistema nervioso y están relacionados con situaciones de estrés. En los exámenes que se efectúan no se observan anomalías.

         Ahora unas referencias históricas que pongo en cursiva, exceptuando el encabezamiento.

Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología

v.79 n.2 Madrid feb. 2004 SECCIÓN HISTÓRICA


LAS MANIFESTACIONES OCULARES DEL HISTERISMO EN 1906.

         Trabajo realizado por el Dr. LÓPEZ DE LETONA sobre un trabajo presentado en 1906, según reza el encabezamiento por el Dr. oftalmólogo Sinforiano García Mansilla que trataba sobre el comportamiento ocular en el histerismo.

         En cuanto a las alteraciones fisiopatológicas señala el autor la total ausencia de las mismas en el aparato de la visión. Apunta (y tengamos presente que estamos hablando de 1906) la existencia de trastornos funcionales en la corteza cerebral que interrumpe la transmisión interneuronal.

         ¿A quién le suena esta interrupción? Recuerdo que es una de las características de nuestra enfermedad y que como tal está descrita. Prosigo.

Es claro que se trata de una afección más frecuente en mujeres que en hombres, recordemos que a fin de cuentas el término «Histero» significa en griego útero.

El principal síntoma viene a ser la falta de visión, es decir la ceguera histérica, pero García Mansilla analiza hasta cuatro grandes bloques de manifestaciones que resume así: Manifestaciones motoras, sensitivas, secretoras y alteraciones visuales.

         Observo que problemas que tenemos muchos de nosotros ya están descritos en otras enfermedades y que por tanto se nos aproxima a ellas. Mi pregunta es ¿cuántas de estas mujeres tenían Sensibilidad Química Múltiple? o ¿cuántas de ellas Fatiga crónica o Fibromialgia?

         Y vuelvo a incidir en todo el estamento médico ¿nunca han intentado averiguar por qué éstas son enfermedades de mujeres? “Recordemos que a fin de cuentas” significa que a la mujer dos duros y que no vale la pena investigar. Pues recordad que yo lo sigo haciendo todos los días por vosotras y, en algunos casos, a pesar vuestro. Vuelvo a pedir perdón.

         No soy quien para contestar pero sí para opinar pues como enfermo me he comportado algo paranoico y he tenido muchos de estos síntomas, especialmente el de la visión que he vencido como ya dije en otro artículo.

         Hay que leer un poco de todo me digo yo aunque no confundir el tocino con la velocidad, ni las churras con las merinas, que es lo que os enseñan en muchísimas páginas: dame pan y dime tonto. Siegmund Freud, checo de nacimiento, cuando Chequia era austrohúngara y de ahí que se le mal asimile como austríaco ya describió la SQM en 1892 sin él saberlo, claro que entonces el diagnóstico fue de histerismo. Bien os pongo el bombazo. Y soy el primero a pesar de tanto chirifú de Katmandú.

 Habla Sigmunn Freud.

 


A fines de 1892, un colega y amigo mío envió a mi consulta a una joven paciente, a la cual tenía en tratamiento a consecuencia de una rinitis supurada crónica.

         En 2003, después de una reducción de cornetes, con abundante sangrado, faringitis y con exudación de suero en la nariz fui al médico y aquello no fue “nada”. Nada fue la primera infección que afloraba.

En los últimos días se había quejado la enferma de nuevos síntomas, que mi colega, muy perito en la materia, no podía atribuir ya a la afección local. Habiendo perdido por completo el olfato se veía perseguida la paciente, casi de continuo, por una o dos sensaciones olfativas totalmente subjetivas, que se le hacían en extremo penosas. Además de esto, se sentía deprimida y fatigada, sufría pesadez de cabeza, había perdido el apetito y no se encontraba capaz de desarrollar actividad ninguna.

 

 

         Me imagino que os vais identificando. Es curioso que hable de la caries pero no de amalgamas ni empastes. Continuo.

En la primera tentativa de llegar a la comprensión de este caso hubimos de interpretar las sensaciones olfativas de carácter subjetivo como síntomas histéricos, permanentes, dada su calidad de alucinaciones periódicas.

         Ya tenemos por definición el histerismo femenino.

Siendo quizá la depresión el afecto concomitante al trauma, debía de ser posible hallar un suceso en el que tales olores, que ahora se habían hecho subjetivos, fueron objetivos, y este suceso había de ser el trauma del cual constituirían dichas sensaciones olfativas un símbolo que retornaba de continuo a la memoria. O quizá fuera más acertado considerar las alucinaciones olfativas, en unión de la depresión concomitante, como un equivalente del ataque histérico, pues por su naturaleza de alucinaciones periódicas no podían constituir síntomas histéricos permanentes.

         “O quizá fuera más acertado considerar las alucinaciones olfativas”. Quiere alguien gritarme bajito, en el oído: Eduardo tienes alucinaciones periódicas, o sea de párrafo en párrafo. Y tal como afirma no es un síntoma histérico permanente.

         Interrumpo todo y os cuento. Lucy que así se llamaba esta enferma, era la institutriz de un afamado fabricante inglés en Viena. Su mujer murió de modo repentino y ocurrieron ciertos hechos entre el padre de las niñas, el abuelo y el personal de la casa, motivo que se adujo por parte de Siegmund Freud para el histerismo.

         Sr Freud como testigo de la causa le pregunto: ¿Podría ser que el Sr X se acostara con Lucy?

         Sr Freud como testigo de la causa le pregunto: ¿Podría ser que el Sr X utilizara algún perfume para ir a la cama de Lucy?

         Sr Freud como testigo de la causa le pregunto: ¿Cree posible que Lucy se acostara con el Sr X pero en los momentos de alta intensidad de perfume sufriera de “HISTERIA”. Es decir, que quisiera acostarse con el Sr X pero la repulsión al perfume fuera un total y absoluto repulsivo.

        Es todo Sr Freud, continúe con su relato.

 De todos modos, esta cuestión carecía de importancia en el caso de que se trataba, sólo rudimentariamente desarrollado. Lo esencial era que las sensaciones olfativas de carácter subjetivo mostrasen una especialización que pudiera corresponder a su origen de un objeto real perfectamente determinado.

         “El objeto real perfectamente determinado” es de una plasticidad alucinante.

         El relato es extenso y el Dr. Freud acerca el ascua su sardina todo lo que puede, yo os lo dejo en vuestras manos y la pregunta es: ¿Es este un caso claro de Sensibilidad Química Múltiple y Fatiga Crónica? Recordar que estamos hablando de 1892.


         Habiéndole preguntado por el olor a harina quemada, me comunicó que había desaparecido por completo, pero sólo para ser sustituido por un olor a humo de tabaco, olor que ya antes percibía; pero que, mientras existió el de harina quemada, estaba dominado y casi oculto por él. Ahora surgía sin mezcla alguna y muy intenso.

         La curación no surgió de tratamiento alguno, sino de forma espontánea. Ella se fue de la casa y dejó de percibir el “objeto real perfectamente determinado con su plasticidad alucinante y sus gotas de perfume” digo yo.

         Como el tema es interesante pienso continuarlo.

31 de enero de 2015, Eduardo Casasnovas Susanna.