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PARAOXONASA-1, PON1.

LA FRUCTOSA, EL AZÚCAR DE LA FRUTA

 

PARAOXONASA 1, PON1.

         La PON1 es una molécula muy interesante especialmente para aquellos enfermos  de nuestro ambiente y que suelen tener problemas con la comida y deben utilizar productos ecológicos. También para mis amigos agricultores y para mí, todos en el mismo saco.

         No hay como buscar y buscar y volver a buscar y, después de encontrar lo que buscas, volver a buscar. El que me lea habitualmente sabrá que no pongo enlaces, primero es una manera de no distraeros y que continuéis con la lectura, siempre que os haya cautivado claro, segundo es una manera de que acabéis de leer el mal trago o tostón que escribo.

         Esta molécula debe su nombre a la desintoxicación que realiza sobre un organofosforado, un insecticida llamado paraoxon. Se trata de una “desconocida” pues realiza diversas funciones esenciales que iremos viendo paulatinamente, siempre de protección pero tanto impide la oxidación de lípidos LDL, colesterol malo, como inhibe moléculas de fosfolípidos. Desconocida pues se van encontrando muy diversas funciones sin una asignación clara.

         La naturaleza no inventó esta molécula hace treinta o cuarenta millones de años, la Paraoxonasa, en previsión de que alguien diseñara unas moléculas altamente contaminantes y venenosas, los organofosforados. Lo que ocurre es que debe interpretar el radical del organofosforado como un radical de fosfolípido y actúa en consecuencia. Quiero decir con ello que hemos tenido la suerte de poseer esta molécula y quizás valdría la pena investigar sobre ella y su familia, la PON2, la 3,…, 7 y 8 y sobre la posibilidad de ser capaces de eliminar moléculas orgánicas como las altamente venenosas de “metilmercurio”.

         ¿Podrían llegar a sustituir a ciertos quelantes? Es una idea que me surge para utilizar más nuestro cuerpo y menos los compuestos externos. Me gustaría que alguien se animara en esta investigación.

         Antes de proseguir: un quelante es un compuesto químico que tiene afinidad por los metales pesados y los secuestra con su “garra”, que eso significa quelante. La garra no es más que una molécula orgánica, conocida como ligando, que con al menos dos o más átomos reacciona con el metal y lo “secuestra”. De esta manera lo deja inactivo y lo eliminamos vía renal mucho más fácilmente que el metal solo.

         Pero recordar que al igual que secuestramos podemos donar, un claro ejemplo que todo el mundo conoce es el de los quelatos de hierro en agricultura para evitar la clorosis, amarilleamiento de las hojas, pero también se utiliza en ciertos problemas de falta de hierro en sangre y con estos agentes proporcionamos un metal de difícil y lenta asimilación.

         No puedo llegar a un punto claro cuando científicamente me faltan datos, la molécula de la que hablo es nombrada en muy diferentes actuaciones y sobre diversos sustratos, especialmente en cardiología por su ayuda a evitar ateromas al no dejar formarse las células “espumosas” que son las que comienzan con la obstrucción de nuestras arterias.

         Las células espumosas, macrófagos, están llenas de grasa y deberían ser eliminadas pero algunas se quedan adheridas porque hay demasiadas, como ocurre en el desagüe de casa, especialmente con los fregaplatos porque ahorran agua con lo cual la concentración de grasa es mayor que fregando a mano, aunque la cantidad de grasa es la misma. ¿Qué hacemos? Utilizar un limpiador en el fregaplatos o desengrasante de vez en cuando para que elimine esa grasa adherida al lavavajillas y en la tubería de desagüe.

         Este limpiador de grasa de nuestras arterias se llama PARAOXONASA o PON1 y evita que la molécula LDL de colesterol, que aparece en nuestros análisis de sangre, se oxide y forme esas células espumosas siendo eliminadas y dejando de aparecer en el análisis esos datos tan preocupantes.

         Yo como grasas, la famosa sobrasada mallorquina para eso vivo aquí, de vez en cuando, tampoco me paso, o carne en cocidos, siempre que no sea vaca. Mi colesterol está en 156 y mi LDL en 50. ¿Cómo se consigue? Comiendo un plato. ¿Qué conseguimos con ello? Movilizar una digestión única de lo que estás comiendo de manera que no distraes recursos para unos garbanzos o para un pescado.

                  El hígado se distrae con la fructosa y en el artículo correspondiente está bien explicado. Si comemos fruta, miel o sirope, craso error, que además es añadido a los refrescos, pues no elaboras PON1, tus grasas van directas a los michelines y circulan libremente por el torrente sanguíneo. Tu fregaplatos no está eliminando la grasa porque no le has puesto jabón y el agua caliente sola no es suficiente. Te estás cargando de colesterol, de LDL, a tope. La tubería del desagüe se está cargando de una cantidad de porquería que si la tocaras te daría asco.

         Es probable que la Pon1 interfiera con un fosfato para eliminar un metilmercurio, sí qué duda cabe. Cuando nace un bebé su disponibilidad de PON1 es baja o casi nula, sin embargo la madre embarazada ha incrementado considerablemente su Paraoxonasa 1, está defendiendo el feto de tóxicos, de metales pesados que deberá limpiar de su cuerpo para que no entren en el feto ya que está indefenso ante las intoxicaciones.

         Estudios genéticos realizados en distintas partes del mundo apuntan a una causa efecto entre el autismo y la PON1. No, la causa no es la Paraoxonasa sino que deberíamos decir su ausencia. Pero lo que no citan las investigaciones es ¿la ausencia de “en quién”? Parece que muchas embarazadas que toman sirope o jarabe de maíz, en América del Norte, dan a luz hijos con Autismo. No se dice así: la prevalencia es mayor en las madres que toman fructosa (HFCS).

         Este hecho apoya la tesis científica que estoy desarrollando y deja el camino expedito de elucubraciones llevándonos a un punto concreto. Falta saber si la teoría es cierta o es falsa pero todo apunta a una certeza absoluta. Este párrafo lo van a entender 6 personas en el mundo que están al tanto de lo que expongo y se alegrarán, ya que apoya mi razonamiento y, de ser cierto, muchas de estas enfermedades pueden tener cura o al menos paliarlas.

         Pero no sólo ello sino que pueden ser evitadas, en una gran mayoría de casos, con una correcta alimentación.

         En un entronque con varios párrafos anteriores, con otros artículos y una exposición de mi libro vengo a exponer que una mala e inadecuada alimentación, unida al estrés con el aumento del cortisol a lo largo de un tiempo prolongado, provoca una serie de enfermedades del sistema central todavía no resueltas hoy en cuanto a la forma de ser adquiridas, manifestación inicial o factor de provocación de las mismas.

         El que el jarabe de maíz tenga o no mercurio no es el problema, que pueda ser un coadyuvante sí, estoy de acuerdo, pero no es el inicio del problema, el mercurio no es el iniciador de las enfermedades, están tirando piedras contra un metal porque es brillante y está en todas partes, absolutamente en todas partes, se entierra y baja como el agua, aflora, se evapora, precipita y lo respiramos, lo bebemos y nos lo comemos, pero lo eliminamos.

         Si no eliminamos el mercurio es que nuestra ruta de eliminación está obstruida, se llama RUTA ENTEROHEPÁTICA, de la que forma parte la PARAOXONASA 1, PON1, y otras como las Metalotioneínas, las conocida MT que son destruidas por el no menos famoso y puesto de moda MMS. A su vez existen unos metales como el Cinc, Zn, y el Selenio, Se, encargados de ayudar en la eliminación de metales pesados.

         Si usted lleva los neumáticos desgastados, el parabrisas sucio, los limpiacristales no funcionan y lloviendo sale de casa usted es un suicida y la castaña que se da no es culpa de la lluvia, como no es culpa de los metales pesados que usted esté enfermo. Usted acumula metales pesados por estar enfermo que a su vez le provocan estar más enfermo.

         Curiosamente el Zn, el Cinc o Zinc, es el responsable del olfato, de nuestro problema de olfato, y su almacén es el cerebro, se lo digo a los enfermos de SQM especialmente. No me sirve que me digas que te has hecho una quelación para eliminar el Mercurio sino sabes cómo tienes el Zn o el Se, que también interviene.

         Este tema da para mucho más pero es caer en redundancia. Seguiré buscando, leyendo y volviendo a buscar para seguir leyendo, de momento todo avala mi teoría pero y ahí lo dejo.

         28 de marzo de 2015, Eduardo Casasnovas Susanna.

 

LA FRUCTOSA, EL AZÚCAR DE LA FRUTA

         Las manos son una imagen especular, espejo, la una de la otra, las puedes superponer para hacerlas coincidir pero es imposible que las tengas iguales en el espacio. Esta perogrullada os hará entender un fenómeno que ocurre con la química orgánica o la bioquímica.

         Empecemos. Fructosa o azúcar de las frutas, la miel y vegetales.

         La fructosa conocida también como levulosa, de levógira, porque gira el plano de la luz polarizada, es un tipo de luz no os compliquéis la vida, hacia la izquierda. La glucosa es conocida como dextrosa y ya os imagináis hacia donde gira la luz. Dies(x)tro, el que maneja ambas manos es ambidextro.

         La fructosa cicla en furano y la glucosa en pirano, quedaros sólo con el hecho. Y existen más diferencias, la fructosa se daba a los diabéticos en vez de la glucosa porque se admitía que no subía el nivel de azúcar. Hoy ya no se hace pues la subida es de golpe después de la digestión por el hígado, con lo cual la subida es olímpica, salto de altura, salto de pértiga o salto de trampolín de los 10 metros. Mehe pasao.

         Pues la fructosa es la mano izquierda y la glucosa la mano derecha. Tienen la misma fórmula (C6 H12 O6) pero como voy explicando se comportan como si fueran dos compuestos completamente distintos y es que para la química que el dedo gordo esté en un lado o en el otro ya no es lo mismo. Las tijeras para los zurdos no son las mismas que para los diestros.

         La glucosa tiene un reconocimiento específico en nuestro cuerpo y circula, mediante la sangre, por todo el cuerpo hasta llegar a cada una de nuestras células y, mediante el oxígeno, combustiona, se oxida, para darnos la energía que necesitamos, decir que es nuestra gasolina no es lo correcto, sería el ATP pero no compliquemos la vida. La glucosa tiene un controlador, un policía específico, llamado insulina. Si tienes la glucosa baja te encuentras débil e incluso te desmayas, se llama hipoglucemia, si la tienes alta se dice hiperglucemia, si la tienes alta mucho tiempo es diabetes.

         La fructosa no tiene ese reconocimiento, podrías obturarte las arterias de fructosa que tus células seguirían demandando glucosa. Aquí ya voy haciendo distinción entre los nombres de una y la otra y utilizar menos la palabra azúcar, pues ambas lo son pero al nivel que hablamos son distintas y con propiedades muy diferentes.

         Veamos las cinco piezas de fruta que nos recomiendan comer a diario:

         1ª Fruta:

         ¿Qué hacemos con la fructosa? La enviamos al hígado que la transforma en glucógeno. El glucógeno es la reserva energética animal, equivalente al almidón vegetal, y también formado por cadenas de glucosa pero más ramificadas. El hígado envía en pequeña proporción glucógeno a los músculos de manera que cuando falte la glucosa las células puedan obtener glucosas mediante los dos enzimas correspondientes. El riñón produce el 10% del glucógeno.

         ¿Qué hace el hígado cuando le llega fructosa? Se paraliza, solo se dedica a digerir la fructosa olvidándose de todo lo demás y ¿qué provoca esta actitud? almacenar grasa y engordar. Por eso hay gente que dice no comer la fruta con otras viandas y en eso tienen razón, pero la fruta no alivia el hambre de glucosa por lo que comes más fruta y engordas.

         Veamos una explicación: el almacén de los michelines, la grasa, dispone de un mensajero llamado grelina que dice: dame de comer, y tú comes. A medida que digieres alimentos la grelina disminuye hasta que el almacén está saturado ¡ya no quiero más grasa! provocando un aumento de insulina y leptina que son hormonas que nos indican que ya hemos comido. Si el hígado está en otro sitio, digiriendo fructosa, tú sigues comiendo y engordas, la insulina y la leptina continúan bajas. Tienes hambre y comes y te revientas el estómago y tu cerebro dice: COME, TENGO HAMBRE.

         Conclusión: La primera fruta produce gordura.

         2ª Fruta:

         Otro fenómeno muy curioso: al metabolizar la glucosa obtenemos energía ATP. Para metabolizar la fructosa debemos aplicarle energía, el anterior ATP, que es nuestro componente energético más inmediato, el que utilizamos en las células en pocas palabras. El ATP, adenosín trifosfato realiza dos saltos para mejor empleo de la energía, ADP, difosfato, y finalmente AMP, adenosín monofosfato, que es el más bajo y ya no tiene más energía.

         Esta combustión acaba en el inositol, ya hablaré de él, pero es un polialcohol que se degrada a ácido úrico que es el responsable de la gota y de esos dolores articulares que no están en ninguna parte. Pero el mismo efecto vamos a encontrar con los peces de piscifactoría o salmón noruego con un 35% de grasa, omega 3 y omega lo que queráis que se transforman en ácido úrico. Ver el artículo mío correspondiente al salmón noruego, en esta misma página.

         Conclusión: La segunda fruta produce ácido úrico y dolores articulares.

         3ª Fruta:

         Por los estudios ya publicados hace 30 años y los más recientes aparece la relación entre la fructosa y la resistencia a la insulina, diabetes tipo 2. Extenderse es tan complejo que no compensa, en otro momento.

         Conclusión: La tercera fruta produce diabetes tipo 2. 

         4ª Fruta:

         Poco más o menos por las mismas fechas se asimila la producción de colesterol y triglicéridos al consumo de fructosa. Quiero decir que a más fruta más colesterol y más triglicéridos.

         Salió hace un mes, poco más o menos, un estudio sobre la gordura producida por los alimentos, no ya sólo por sus calorías. ¡ASÓMBRENSE! La chirimoya está por encima de una hamburguesa con jamón y queso. No recuerdo que se estudiara el mango que seguro se pone por encima de la chirimoya. Esto concuerda con la “1ª Fruta” y con la paralización del hígado.

         Y ahora, sin apoyo científico alguno, pero recordando todas esas frases de los pueblos y qué me dices de Maximiliano de Austria que murió por comer melones ¿o fue un rey francés? La tesis es que estaba verde y yo rectifico: los melones eran muy dulces y en su punto, quizás con alguna crema fría y azucarada, quizás y después de una opípara cena. Parálisis de la digestión porque el hígado no funciona porque está en otra cosa y ¡Toma del frasco Carrasco! No cenes melón.

         ¿Se puede hacer la autopsia a un rey muerto hace 500 años? Es que si me equivoco me la vais a armar.

         Conclusión: La cuarta fruta produce más colesterol y triglicéridos y alguna autopsias.

         5ª Fruta:

         Esta va a ser más peliaguda de tragar, primero la tendremos que pelar. En un estudio del Doctor Santos Pérez-Pozo, nefrólogo del Hospital Mateo Orfila en Menorca, eso está aquí al lado, dice lo siguiente con respecto al Síndrome Metabólico:

“La investigación también mostró cambios en la incidencia del síndrome metabólico, considerado así cuando se contemplan tres o más de cinco factores de riesgo: circunferencia de cintura aumentada; altos niveles de triglicéridos; bajos niveles de colesterol protector HDL, de lipoproteínas de alta densidad; hipertensión; y nivel alto de azúcar en sangre en ayunas. Después de dos semanas, la incidencia del síndrome metabólico era superior al doble en los hombres que consumían una dieta alta en fructosa y tomaban la píldora de placebo.”

         Conclusión: La 5ª fruta produce hipertensión y según estudios recientemente recibidos es más perjudicial que la sal.

         ¿Va a tener razón el Dr. Ángel Gracia en cuanto al agua de mar? La dieta del Delfín.

         Esto no quedará así. Según os tengo dicho la Naturaleza no inventa nada por nada, todo debe ser útil. ¿Por qué tenemos una vía Fructosa-glucógeno-glucosa? Realmente porque la necesitamos y continuamos necesitándola. Lo estudiaré y os comunicaré mis resultados.

         Pregunto: ¿será entonces que trabajar sentado todo el día no es bueno? Y vuelvo entonces a otra de mis preguntas ¿Tenemos dos velocidades de evolución? ¿La cerebral y la corporal? Quiero decir que mientras nuestro cerebro ha cogido la directa nuestro cuerpo, que lleva todo el proceso, va en primera, cuesta arriba y con el freno echado.

         En todo este proceso que expongo existe una molécula que nadie menciona. Se trata de una molécula que va a caballo de otra en la sangre, se llama PON1 ¿le suena a alguien esta molécula? A poca gente.

         La paraoxonasa se encarga de la hidrólisis de los pesticidas organofosforados, muy amigos míos como comprenderéis, y también de algunos de los gases de la primera guerra mundial. Pero tiene una primera función asignada millones de años antes, tomar la molécula de LDL para convertirla en HDL y ser eliminada o reciclada. Esta molécula se genera en el hígado.

         Pregunta tonta ¿qué ocurre cuando el hígado está distraído con la fructosa? Pues la fructosa es una tía estupenda en tanga por la playa y yo soy el gilihígado que la mira y alguien pregunta ¿Eduardo qué haces? Nada es que el sol me deslumbra, pero sigo mirando sin respirar, me pongo colorado y ocurre lo que tiene que ocurrir. No genero PON1 y no elimino colesterol, lo voy acumulando. Qué le ocurre al hígado, que acaba cirrótico perdido.

         Si limpiamos la ruta enterohepática muy probablemente eliminemos enfermedades que, en sí, no son tales, ni siquiera la de Mileto.

         Si hacéis ejercicio comer fruta, sino sólo en el desayuno, poca y poco azucarada. Eliminar el azúcar blanca y la morena también, es la misma molécula química y reaccionan igual, bajaréis el colesterol por arte de magia y será más fácil regular la tensión.

         Debemos sentarnos y reflexionar sobre este proceso.

         21 de marzo de 2015, Eduardo Casasnovas Susanna.